Ciencia abierta: construyendo un futuro compartido

Un movimiento que promueve que la investigación sea accesible, transparente y colaborativa. Beneficios, límites y el ejemplo del desarrollo acelerado de las vacunas de COVID-19.

Elisabeth Riquelme 21 nov 2025 2 min de lectura
ArtículoProfesionalComunidad clinica

Imagen editorial · PulsoSalud.

La ciencia abierta es un movimiento que promueve que la investigación sea accesible, transparente y colaborativa en todos sus niveles. El término se acuñó en la comunidad científica a finales del siglo XX y en 2011 la UNESCO la reconoció como una prioridad para el avance científico y social.

Llevar el conocimiento de la comunidad científica al público sigue siendo un problema que parece agudizarse, a pesar de vivir en un momento histórico con el mayor acceso a la información del que se tiene registro. Los principios clave se concretan en los principios FAIR (Findable, Accessible, Interoperable, Reusable): los recursos deben ser localizables, accesibles, interoperables y reutilizables. Esto implica que los resultados de investigación estén disponibles gratuitamente; que los métodos, datos y procesos sean visibles, verificables y reproducibles; y que los recursos puedan compartirse mediante licencias abiertas.

Beneficios para la comunidad científica

  • Aceleración del avance científico: los investigadores pueden construir sobre trabajos previos sin duplicar esfuerzos.
  • Transparencia y rigurosidad: los reportes selectivos y la manipulación de datos se identifican más rápidamente.
  • Innovación colaborativa: al ampliar el conocimiento se permite que no expertos sean parte del proceso, enriqueciendo la ciencia.

Beneficios para la sociedad

  • Retorno de la inversión pública: los resultados llegan a los ciudadanos y no quedan secuestrados en revistas de pago.
  • Democratización del conocimiento: ciudadanos, educadores y policymakers pueden traducir la investigación en acciones concretas.
  • Fortalecimiento de la educación: los recursos educativos abiertos hacen accesibles materiales de alta calidad para educadores y estudiantes.

El ejemplo de las vacunas de COVID-19

Un ejemplo fantástico de ciencia abierta fue el desarrollo de vacunas para COVID-19. La comunidad científica global decidió compartir de forma inmediata y pública el código genético del virus, su cristalografía y todos los datos de los ensayos clínicos en repositorios abiertos. Esto permitió que investigadores de todo el mundo aceleraran el diseño de vacunas, disminuyó la duplicación de esfuerzos y los resultados fueron transparentados casi en tiempo real.

A pesar de este esfuerzo, existen muchas personas que no confían en cómo se generaron estas vacunas, lo que puede ser, paradójicamente, una consecuencia de la propia ciencia abierta.

Debilidades y retos

El primero surge dentro de la propia comunidad científica: varios investigadores temen que la apertura introduzca errores o reduzca oportunidades de publicación, ya que el desarrollo profesional aún se mide por el número y la 'calidad' de publicaciones, asociada al factor de impacto de revistas que mantienen el modelo de pagar por publicar.

La ciencia abierta demanda un cambio en la infraestructura y la forma de publicación. Las universidades e instituciones públicas deben incentivar prácticas abiertas e invertir en repositorios públicos. También es necesario formar a las nuevas generaciones de investigadores en la importancia de la ciencia abierta, salvaguardando la confidencialidad de los pacientes. Es crucial educar a la población sobre el buen uso de la ciencia abierta: aunque la información esté disponible, interpretar los resultados correctamente sigue siendo una tarea difícil que debe integrarse en la enseñanza.

Promover la transparencia, la colaboración y la equidad mejorará la calidad de la investigación y democratizará el conocimiento. Se necesita ahora la integración de estos conceptos no solo en la comunidad científica, sino en toda la sociedad, para que la interpretación de la información no lleve a desinformación.

Elisabeth Riquelme

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Elisabeth Riquelme

Sección Comunidad clinica.

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