Ciencia Abierta: un futuro compartido

La respuesta a la investigación accesible, transparente y colaborativa.

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Ciencia Abierta: un futuro compartido

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Ciencia Abierta: Construyendo un futuro compartido

Elisabeth Riquelme. Manager en Natucultura

La ciencia abierta es un movimiento que promueve que la investigación sea accesible, transparente y colaborativa en todos sus niveles. El término se acuñó en la comunidad científica a finales del siglo XX - a pesar de que existían publicaciones desde el siglo XVII que eludían a un concepto similar - y en 2011 la UNESCO la reconoció como una prioridad para el avance científico y social al

publicar su proyecto de estrategia sobre la contribución de la UNESCO a la promoción del acceso abierto a la información y la investigación científica. Con esta iniciativa, la UNESCO busca difundir los conocimientos en las esferas de la educación, la ciencia y la cultura.

Llevar el conocimiento de la comunidad científica al público sigue siendo un problema que pareciera agudizarse, a pesar de vivir en un momento histórico en el que tenemos el mayor acceso a la información del que se tiene registro. La ciencia abierta busca generar un puente para promover el acceso libre al conocimiento. Los principios claves de la ciencia abierta se concretan en los principios FAIR (Findable, Accesible, Interoperabilidad, Reusable), que se traducen en que los recursos sean localizables, accesibles, interoperables y reutilizables. Esto implica que los resultados de investigación estén disponibles gratuitamente; que los métodos, datos y procesos sean visibles, verificables y reproducibles; y que los recursos que puedan compartirse mediante licencias abiertas (open source, Creative Commons).

La ciencia abierta ha cambiado la forma en la que la información se construye, se comparte y se utiliza: Para la comunidad científica han habido varios beneficios: Aceleración del avance científico: los investigadores pueden construir sobre trabajos previos sin duplicar esfuerzos. Transparencia y rigurosidad: los reportes selectivos de resultados y la manipulación de datos se identifican más rápidamente, ya que los datos y resultados son públicos y fácilmente verificables. Innovación colaborativa: al ampliar el conocimiento, se permite que no expertos sean parte del proceso de creación de conocimiento, lo que incrementa las perspectivas de análisis y enriquece la ciencia.

De esta manera la información se construye de manera más acelerada y con una calidad superior. La ciencia abierta también mejora la difusión y utilización de la información: Retorno de la inversión pública: La investigación universalmente ha sido encabezada por universidades financiadas con fondos públicos. La ciencia abierta permite que los resultados lleguen a los ciudadanos y no queden secuestrados en revistas de pago.

Democratización del conocimiento: al eliminar barreras de pago para acceder a reportes y publicaciones científicas, ciudadanos, educadores y policymakers pueden acceder a las investigaciones y traducirlas en acciones concretas. Fortalecimiento de la educación: Los recursos educativos abiertos, permiten que materiales de alta calidad sean accesibles para educadores y estudiantes.

Un ejemplo fantástico de ciencia abierta fue el desarrollo de vacunas para Covid-19. La comunidad científica global decidió compartir de forma inmediata y pública el código genético del virus, su cristalografía y todos los datos de los ensayos clínicos en repositorios abiertos. Esto permitió que investigadores de todo el mundo acelerarán el diseño de vacunas, disminuyó la duplicación de esfuerzos y los resultados fueron transparentados casi en tiempo real. Es la primera vez en la historia que una vacuna se produce tan rápido, y esto se debió en gran medida a que toda la comunidad científica global compartió resultados, discutió abiertamente y transparentó sus esfuerzos, lo que culminó en una vacuna que salvó incontables vidas.

A pesar de este esfuerzo, existen muchas personas que no confían en cómo se generaron estas vacunas, y esto puede ser, paradójicamente, una consecuencia de la ciencia abierta.

Aún con todos sus beneficios en la creación y difusión de la información, la ciencia abierta presenta debilidades y puntos por mejorar. El primero surge dentro de la propia comunidad científica, donde varios científicos temen que la apertura introduzca errores o reduzca oportunidades de publicación, ya que el desarrollo profesional de un científico aún se mide por el número y la “calidad” de sus publicaciones. Dicha calidad suele asociarse al factor de impacto de la revista que las publica, y las revistas más prestigiosas siguen manteniendo el modelo de pagar por publicar.

La ciencia abierta demanda un cambio en la infraestructura y la forma de publicación. Las universidades e instituciones públicas deben incentivar prácticas abiertas e invertir en repositorios públicos. También es necesario formar a las nuevas generaciones de investigadores en la importancia de la ciencia abierta, salvaguardando la confidencialidad de los pacientes mientras se aprovechan sus beneficios. Esto conlleva, además, reconocer académicamente el uso de políticas abiertas. Finalmente, es crucial educar a la población sobre el buen uso de la ciencia abierta. Aunque toda la información está disponible, interpretar los resultados correctamente sigue siendo una tarea difícil que debe integrarse en la enseñanza.

Promover la transparencia, la colaboración y la equidad mejorará la calidad de la investigación y democratizará el conocimiento. Se necesita ahora la integración de estos conceptos no solo en la comunidad científica, sino en toda la sociedad, para que la interpretación de la información no lleve a desinformación, sino que, por el contrario, construya un futuro donde la ciencia sea parte fundamental de las comunidades.

— Redacción PulsoSalud

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Sección Entrevista con Expertos.

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