Endometriosis: qué es, cómo se diagnostica y por qué el retraso importa

El Doctor Tomás Gómez es ginecólogo experto en Endometriosis, miomas uterinos y cirugía ginecológica. Actualmente ejerce como director médico en Centro AIMA (https://centroaima.com/nosotros/nuestro-equipo/) en Málaga.

Dr. Tomás Gómez 06 jul 2026 6 min de lectura
ArtículoMixtaTu salud
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la consulta con un profesional sanitario.

Imagen editorial · PulsoSalud.

ARTÍCULO 1 PULSO SALUD ENERO

El Doctor Tomás Gómez es ginecólogo experto en Endometriosis, miomas uterinos y cirugía ginecológica. Actualmente ejerce como director médico en Centro AIMA (https://centroaima.com/nosotros/nuestro-equipo/) en Málaga.

La enfermedad desconocida de la mujer: conoce la endometriosis

La endometriosis es una enfermedad frecuente e infradiagnosticada y puede llegar a generar grandes limitaciones en la calidad de vida de la mujer.

Su prevalencia se estima en un 10 %, lo que se traduce en más de dos millones de mujeres afectadas en España.

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica dependiente de hormonas. La cavidad uterina se encuentra tapizada por un tejido llamado endometrio, el cual crece con la ovulación y se renueva siendo expulsado en forma de sangrado cada mes en caso de no producirse embarazo, dando lugar a la menstruación.

En la endometriosis un tejido similar al endometrial crece y se perpetúa fuera del útero, generando sus propias fibras nerviosas y vasos sanguíneos. Al igual que sucede con el endometrio normal, los implantes de endometriosis tienen capacidad de proliferar y sangrar con el estímulo hormonal, generando inflamación y dolor especialmente durante la menstruación.

Su aparición puede deberse a varios motivos, existiendo un gran componente genético e inmunitario de base, aunque puede estar condicionada por factores ambientales como la nutrición, el estilo de vida o la exposición a tóxicos y disruptores endocrinos.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

El síntoma principal es el dolor pélvico, especialmente durante la menstruación, aunque al tratarse de una enfermedad sistémica suele asociar otros síntomas de afectación general como la sensación persistente de cansancio (fatiga crónica).

En caso de afectación profunda, es frecuente que la paciente presente dolor en el bajo vientre con las relaciones sexuales (dispareunia), dolor al defecar (disquecia) o dolor al orinar (disuria).

Además, la endometriosis aumenta el riesgo de infertilidad debido al ambiente inflamatorio pélvico y a las alteraciones anatómicas que genera sobre los órganos ginecológicos.

¿Por qué es desconocida y cómo se puede diagnosticar?

Hay varios motivos que pueden justificar la desconsideración que ha existido hacia esta enfermedad.

Siempre se ha tendido a banalizar y normalizar el dolor menstrual. El desconocimiento científico y ciertos componentes culturales han empujado a considerar a estas pacientes como “quejicas”, psiquiátricas o “histéricas”, ya que las pruebas diagnósticas existentes hasta entonces resultaban normales. Cuando una paciente acudía al doctor por este motivo, la exploración y la ecografía solían resultar normales, dando por supuesto que no existía ninguna alteración.

Hasta hace pocos años, la única prueba diagnóstica validada para confirmar el diagnóstico de esta enfermedad era la cirugía. Es decir, visualizar directamente las lesiones accediendo al abdomen y tomando biopsias de las posibles lesiones. Esto resulta altamente invasivo, por lo que raramente se llegaba a realizar.

Afortunadamente, en los últimos años se han desarrollado protocolos diagnósticos específicos y precisos por ecografía que nos permiten diagnosticar la endometriosis de forma rápida y directa en consulta, incluso en fases precoces de la enfermedad.

En casos seleccionados (mala calidad de la imagen ecográfica, múltiples implantes intestinales, o sintomatología no concordante con hallazgos) resulta útil complementar el estudio con una resonancia magnética.

¿Cómo se trata la endometriosis y qué novedades existen?

Si bien los fármacos (gestágenos, anticonceptivos combinados y antagonistas de la GnRH) continúan siendo el pilar básico del tratamiento especialmente en casos severos, cada vez existe mayor evidencia científica sobre los beneficios que aporta la modulación de ciertos hábitos de vida, como la nutrición, el descanso o el ejercicio, ya que interfieren sobre el origen fisiopatológico de la endometriosis: estado inflamatorio, sistema inmunitario y estimulación hormonal.

Nutricionalmente podemos conseguir reducir la inflamación y la actividad de los estrógenos mediante la inclusión de nutrientes esenciales como Omega 3, lignanos, curcumina, antioxidantes o vitamina D. Se recomienda además aumentar el consumo de frutas, verduras crucíferas (como el brócoli), pescado azul y semillas, así como reducir alimentos inflamatorios como carnes rojas o grasas saturadas. Esto se conoce como dieta antiinflamatoria.

Además, es determinante eliminar cualquier hábito que interfiera en el correcto funcionamiento del sistema inmunológico y hormonal, como el consumo de tabaco o alcohol.

Respecto al gluten, la evidencia nos indica que restringir su consumo reduce significativamente los síntomas de la endometriosis. Tanto de forma directa, por la disminución de la inflamación intestinal, como indirecta, por alteraciones inmunológicas y en la microbiota.

Existen diferencias en la composición de la microbiota intestinal y vaginal en mujeres con endometriosis en comparación con mujeres sanas. Tanto es así que el análisis de la microbiota podría utilizarse en el futuro como una herramienta para el diagnóstico de la enfermedad. Además, la microbiota intestinal participa en el metabolismo de los estrógenos, por lo que su alteración podría aumentar la actividad de esta hormona, lo que empeora los síntomas de la endometriosis, o incluso pudiera condicionar su aparición. El consumo de probióticos y prebióticos es interesante como estrategia terapéutica complementaria.

Por último, el ejercicio físico también es un gran aliado para las mujeres con endometriosis. Se liberan endorfinas que actúan como analgésicos naturales y mejoran el estado de ánimo. El ejercicio de fuerza aeróbico en intensidad moderada, realizado de forma regular, estimula la producción y liberación de moléculas antiinflamatorias (interleuquinas IL-10 e IL-6), las cuales además de prevenir la inflamación crónica, regulan una correcta respuesta del sistema inmunitario evitando que sea excesiva o que ataque a los propios tejidos del cuerpo, tal y como sucede en la endometriosis y en otras enfermedades autoinmunes.

¿Se opera la endometriosis?

Sabemos que la endometriosis es una enfermedad sistémica basada en ciertas alteraciones genéticas, inmunológicas y metabólicas. Por tanto, los implantes de endometriosis no son más que las lesiones que ya ha generado la enfermedad, pero no la enfermedad en sí. Ello quiere decir que aunque los extirpemos quirúrgicamente, no estaremos curando la endometriosis. Las lesiones probablemente reaparecerán si no se toma el tratamiento médico adecuado y se siguen unos hábitos de vida recomendados.

Es, por ello, que la cirugía ha de reservarse para situaciones concretas:

-Contraindicación del tratamiento médico existente o falta de respuesta al mismo.

-Afectación severa que comprometa la función de otros órganos pélvicos no ginecológicos: intestino, vejiga, uréteres, estructuras vasculares o nerviosas…

-Requerimiento por fertilidad, de cara a aumentar las posibilidades de una gestación espontánea o por reproducción asistida.

La cirugía de la endometriosis presenta una alta complejidad técnica y requiere conocimientos avanzados en cirugía urológica y digestiva. Es recomendable que estas intervenciones sean planificadas y realizadas por un equipo quirúrgico multidisciplinar, compuesto por, al menos, un ginecólogo experto en endometriosis, un cirujano colorrectal y un urólogo, lo cual disminuye el riesgo de complicaciones y aumenta la probabilidad de éxito en la cirugía para que exista menor probabilidad de que persista el dolor o de que reaparezca la enfermedad.

Conclusiones

En resumen, una paciente que sospeche que pueda presentar endometriosis debería acudir a un ginecólogo especializado para la realización de un estudio ecográfico específico que permita su diagnóstico.

En caso de confirmarse, se valorará la necesidad de iniciar tratamiento farmacológico y, en todos los casos, debería iniciar unos hábitos nutricionales determinados y ciertos protocolos de ejercicio, descanso y modulación del estrés, los cuales permitirían regular su sistema inmune y disminuir el estado proinflamatorio. En caso de requerir cirugía es fundamental acudir a un equipo especializado, preferiblemente multidisciplinar, para asegurar unas bajas tasas de persistencia de dolor y recurrencia de la enfermedad.

Dr. Tomás Gómez

Autoría

Dr. Tomás Gómez

Sección Tu salud.

Más contenidos

¿Quieres recibir los próximos análisis?

Suscríbete al newsletter de PulsoSalud.

Suscribirme