La precisión de un pulsioxímetro puede cambiar con los años
08 de octubre de 2026 · GLOBAL · Fuente: Redacción PulsoSalud (AnnalsATS y STAT)

Un estudio de Johns Hopkins observó variaciones relevantes durante cinco años de uso clínico. El hallazgo refuerza la necesidad de vigilar el rendimiento de los dispositivos después de su implantación.
Los pulsioxímetros son una pieza cotidiana de la atención sanitaria: estiman la saturación de oxígeno de forma rápida y no invasiva, y ayudan a decidir cuándo vigilar, administrar oxígeno o escalar la atención. Su aparente sencillez puede transmitir la idea de que un mismo dispositivo mide de forma estable con el paso del tiempo. Un estudio publicado en Annals of the American Thoracic Society cuestiona esa suposición.
El equipo de Johns Hopkins comparó lecturas de pulsioximetría con gasometrías arteriales, la referencia utilizada para conocer la saturación arterial. Analizó 223.145 pares de mediciones de 15.129 pacientes ingresados en UCI entre 2020 y 2024. En ese periodo, el error medio pasó de la sobreestimación a la infraestimación, aunque el trabajo no permite determinar por qué ocurrió el cambio.
De la hipoxemia oculta a la falsa alarma
Los investigadores distinguieron dos problemas. La hipoxemia oculta aparece cuando el pulsioxímetro muestra al menos un 92 %, pero la gasometría revela una saturación inferior al 88 %. En sentido contrario, la falsa hipoxemia se produce cuando el dispositivo marca menos del 88 %, aunque la gasometría está en un 92 % o más.
Entre 2020 y 2024 disminuyeron los episodios de hipoxemia oculta y los errores de sobreestimación superiores a cuatro puntos. Al mismo tiempo, aumentaron varias veces la falsa hipoxemia y los errores de infraestimación. El cambio importa porque ambos fallos pueden llevar a consecuencias distintas: uno puede retrasar una respuesta necesaria y el otro puede activar pruebas, oxígeno o intervenciones que después deben ser reevaluadas por el equipo clínico.
El tiempo también forma parte del rendimiento
El indicador de precisión global utilizado por la FDA para ensayos controlados, conocido como Arms, fluctuó durante el periodo y se mantuvo por encima del umbral del 3-3,5 % aplicado en pruebas de laboratorio con voluntarios sanos. Los autores advierten que esa comparación no equivale por sí sola a declarar que un dispositivo incumple en condiciones reales: la UCI reúne movimiento, perfusión alterada, enfermedad grave y otras circunstancias mucho más complejas que un laboratorio.
La principal señal es otra: si la precisión cambia entre años, modelos o lotes, no basta con validar un dispositivo una sola vez y asumir que el comportamiento permanecerá intacto. Los hospitales necesitan seguimiento posimplantación, trazabilidad de sensores y versiones, análisis de incidencias y canales para comunicar cambios al fabricante y al regulador.
Equidad y límites del estudio
Las oscilaciones fueron mayores cuando la saturación arterial era inferior al 92 % y entre pacientes registrados como no blancos. En 2024, los modelos ajustados mostraron infraestimación media tanto en pacientes negros como blancos con saturaciones altas, junto con una infraestimación relativa mayor en pacientes negros en las distintas categorías analizadas. El resultado amplía un debate que hasta ahora se había centrado sobre todo en la sobreestimación sobre pieles oscuras.
El estudio procede de un solo hospital y analiza dispositivos de un único fabricante. Es retrospectivo, no identifica la causa de los cambios y el manuscrito publicado es una versión aceptada previa a la edición definitiva. Masimo indicó a STAT que no conocía modificaciones de sensores, software o fabricación que explicaran el patrón, y recordó que la colocación, la perfusión, la calidad de la señal y el tipo de sensor también influyen en la lectura.
Una lección aplicable a Iberoamérica
Para los sistemas sanitarios iberoamericanos, el trabajo plantea una pregunta práctica: ¿cómo comprobar que miles de dispositivos desplegados siguen rindiendo igual después de años de uso? Los programas de compra, mantenimiento y seguridad del paciente pueden incorporar auditorías periódicas con datos reales, revisión por grupos de población y registros de versiones y consumibles. La respuesta no consiste en desconfiar de toda pulsioximetría, sino en tratarla como una tecnología que necesita vigilancia continua y criterio clínico.
Información sanitaria: la pulsioximetría sigue siendo una herramienta clínica útil, pero ninguna lectura debe interpretarse aislada del estado del paciente. Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de profesionales sanitarios.
Fuentes y trazabilidad: Fuente primaria: Fawzy A. y cols., Performance Inconsistency of Pulse Oximeters Over Five Years of Clinical Use, AnnalsATS, 21 de septiembre de 2026. Fuente de descubrimiento y contraste: STAT, 6 de octubre de 2026. Los resultados corresponden a un estudio retrospectivo de un centro y una familia de dispositivos; no deben generalizarse a todos los pulsioxímetros.
